
¿Qué hilos estamos dispuestos a usar para bordar una nueva historia, en nuestro amado Chile?


1.- Chile es como un tejido que se rompió, una sociedad es como una manta tejida.
Durante mucho tiempo, esa manta nos cubrió, pero las hebras estaban tan apretadas y maltratadas que finalmente se cortaron y la manta se empezó a desarmar. Todos sentimos que ya no se puede más con los abusos y la desigualdad, y ese malestar se salió de control, como un río que se sale de su cauce porque no tiene defensas. Así como las personas salieron a la calle en 2019 porque sentían que las reglas del juego no eran justas para todos.
2.- Este sistema está dado para tratar a las personas como si fueran "cosas", el Estado chileno ha cometido el error de tratar a los más pobres como si fueran números en una carpeta y no seres humanos. Por ejemplo, en el caso de los niños del SENAME o los presos, a veces las autoridades hablan de ellos como si fueran una "mercancía" o un "stock" de productos en una bodega. En lugar de ayudarlos a salir adelante con cariño y dignidad, el sistema muchas veces se limita a encerrarlos para que no se vean, dejando de lado sus necesidades reales de afecto y apoyo.
3.- La promesa de la educación y las deudas
A muchos padres les dijeron: "Haga el sacrificio para que su hijo estudie, porque el cartón lo va a salvar de la pobreza". Las familias hicieron ese "largo viaje a la dignidad" con mucho esfuerzo, pero al final se encontraron con una pared: muchos jóvenes hoy tienen un título, pero viven tapados en deudas y con sueldos que no les alcanzan para vivir tranquilos. Ese sentimiento de haber sido engañados por el sistema es lo que genera tanta rabia, sólo fueron promesas de movilidad social.
4. Las mujeres se llevan la carga más pesada
Las casas y las familias en Chile funcionan mayormente gracias al trabajo gratis de las mujeres. Son ellas las que cuidan a los niños, a los abuelos y mantienen el hogar, muchas veces mientras también trabajan fuera de la casa. Esta "doble jornada" las tiene agotadas, y el Estado no les da el apoyo necesario, asumiendo que es su obligación "por naturaleza" cuando en verdad es una carga injusta que debería compartirse. Solo hay que ver las cifras de salud mental nacionales e internacionales.
5. Las mentiras o verdades a medias en el celular y los medios de comunicación nos hacen pelear
Finalmente, hay que tener mucho cuidado con lo que vemos en Facebook o WhatsApp. Hay personas que inventan noticias falsas para que nos asustemos o nos enojemos con el vecino. Esas mentiras funcionan como una droga: nos dan una "chispa" de rabia que nos hace compartir la noticia sin pensar si es verdad. Al final, esas mentiras hacen que los ciudadanos pobres peleen entre ellos por política, mientras que los problemas reales —como tener una salud digna o una casa propia— se quedan sin solución porque estamos distraídos discutiendo cosas que no son ciertas
Esta
"pelea interna" entre personas, que ven el mundo distinto, unos defendiendo a partidos de la
derecha y otros a partidos de la izquierda, el centro …, se puede explica a través de varios factores sociales y psicológicos que fracturan la
convivencia:
- La polarización como una "droga" biológica: La nuerociencia, destaca que la confrontación política extrema activa sustancias en el cuerpo como la dopamina y las endorfinas. Esto genera un efecto de "adicción" a los mensajes de odio en redes sociales, lo que radicaliza el pensamiento y provoca un rechazo visceral por la opinión de quien piensa distinto, incluso si es un vecino o alguien en la misma situación económica.
- La desinformación que invisibiliza las necesidades reales: El uso de noticias falsas y "desórdenes informativos" desvía la conversación pública hacia polémicas artificiales o falsas. Esto provoca que las urgencias reales de los ciudadanos más pobres —como el acceso a la salud, vivienda o educación— queden fuera del debate, mientras las personas se desgastan peleando por narrativas impuestas por grupos con intereses políticos particulares.
- El fracaso de la confianza interpersonal: La sensación de que la meritocracia (promesa" que nos hace el sistema) ha fallado ha generado un malestar profundo. Cuando las personas sienten que el esfuerzo individual no rinde frutos debido a abusos del sistema, la rabia se canaliza muchas veces hacia el "otro" (por ejemplo, inmigrantes o ciudadanos con otra postura política), provocando que se dude hasta del propio vecino en lugar de buscar soluciones colectivas.
- La "moralización" de los problemas sociales: Desde el Estado y el modelo neoliberal, se ha desplazado el análisis de la desigualdad (un problema estructural) hacia una responsabilidad individual y moral. Al hacer que los ciudadanos pobres compitan entre sí por "mérito" o esfuerzo personal en lugar de exigir derechos universales, se fomenta la fragmentación y la lucha interna en las comunidades.
- Nuevos grupos que rechazan a los partidos tradicionales: Las investigaciones sugieren que está surgiendo un sector social amplio, apodado como la "nueva clase trabajadora", que se siente defraudado y rechaza ser representado por las identidades clásicas de izquierda o derecha. El conflicto surge porque estos partidos tradicionales intentan "conquistar el corazón" de estos grupos desilusionados mediante estrategias que a menudo alimentan la división y la confusión informativa.
Del libro colectivo Chile desbordado, una obra de 2023 que analiza las crisis sociales, políticas y de cuidados en el Chile contemporáneo. https://share.google/mZlPRKZzKGwQXEotW.
Saqué un punto con cifras sobre:
El Fracaso de la Promesa de Movilidad: Del Capital Humano al Malestar del Endeudamiento
- La expansión de la educación superior, pilar de integración del modelo chileno, ha derivado en la disolución de los pilares del ciudadano neoliberal. Si el primer pilar fue la pérdida de la tierra, el segundo es el colapso de la movilidad ascendente.
- El análisis revela un estancamiento estructural: mientras la matrícula se masificaba, la "Clase de Servicio" (profesionales con autonomía y altos ingresos) se ha mantenido limitada a un estrecho 10% de la población ocupada. Esta cifra contrasta dolorosamente con el optimismo del 19,2% proyectado por Torche y Wormald en 2007, evidenciando una parálisis en la estructura social. El resultado es una "Credencialización" del trabajo terciario: los profesionales quedan atrapados en ocupaciones de bajo valor, con deudas crónicas (CAE) y sin autonomía real.
- Este fenómeno ha provocado un giro en el discurso oficial: del triunfalismo de los años 90 al "catastrofismo educativo" actual. La autoridad ahora culpabiliza al individuo por sus "malas decisiones" o "falta de competencias", desplazando la falla sistémica hacia la subjetividad del agobio. Este malestar alimenta el rechazo visceral a los partidos que gestionaron el modelo de la educación como inversión privada, transformando la promesa de éxito en un foco de conflicto permanente.
Entiendo que esta pelea no es solo una diferencia de ideas, sino el resultado de un sistema que utiliza la emoción y la mentira para romper los vínculos sociales, dejando a la ciudadanía vulnerable más dividida y con menos voz frente al poder. Un sistema que, bajo un maquillaje de modernización, transformó sujetos en datos y derechos en nichos de mercado. Lo que hay detrás de las cifras de crecimiento es una desposesión sistemática. El modelo no falló por error; funcionó con una precisión quirúrgica para desmantelar lo común.
Siempre me
he preguntado quién verdaderamente está detrás de este modelo o detrás de este sistema perverso si muchos de
nuestros gobernantes, son o han sido, sólo monigotes que sirven a un sistema que simplemente no da
para más.
Los conflictos políticos, militares y económicos que vemos en los medios, son solo la "punta del iceberg". Lo verdadero ocurre en las facciones internas de un complejo sistema de lucha, mucho más profunda por el control del orden regional y del sistema global.
Me hace mucho sentido
en lo leído: "El sistema también responde a una reorganización hegemónica
global del neoliberalismo, donde
interactúan actores locales, nacionales y supranacionales para construir nuevas
formas de control sobre los cuerpos y los territorios.
Hago una invitación a dejar de ver al otro como el equivocado y a sí mismo como el que tiene la verdad, para mi es la trampa de la distracción, no hay verdades absolutas ni realidafes únicas, así mientras se desgastan peleando por marcas políticas o polémicas de televisión, las necesidades reales (como tener una mejor salud, vivienda o educación) quedan en segundo plano. La desinformación hace que la gente se preocupe por peleas artificiales y no se fije en que las leyes o el sistema siguen funcionando igual para los que tienen el poder, No olviden la pelea es como un ruido fuerte que no deja que las personas se den cuenta de que, sin importar el color político, sus problemas de base son los mismos y el sistema actual muchas veces se aprovecha de esa división para no cambiar. Me pregunto que pasaría si nos unieramos independiente del color político, y que pasaría si cada uno hiciera una revisión exhaustiva de la informaci´ón existente, investigara con neutralidad, usando el discernimiento, uff... que distinto serian los resultados, del tremendo problema en que estamos.
Para "volver
a tejer" nuevas formas de relación basadas en el reconocimiento de si mismo y de los demás, y ya dejar ese mundillo de juicios, criticas, hacia aquel que tiene más semejanzas conmigo de lo que estoy viendo con mis percepciones engañosas, ya que nos une el haber nacido en un pais, lleno de recursos aún, solo que quienes han dirigido por decadas, no han realizado o no han podido hacer una buena distribución de esos ilimitados recursos).
Recuerden que la
sostenibilidad de la vida, es empezar a aplicar la hermosa ética del Cuidado, posicionando
el cuidado (cuidar, ser cuidado y el autocuidado) como un derecho universal y
el pilar central que sostiene la vida social, valorando el cuidado y el apoyo
mutuo. Es urgente sanar la convivencia, no puede haber un Buen Vivir, si estamos en una "guerra" constante con el vecino por mentiras
que muchas veces vemos en el celular, en los medios de comunicaci´ón o en las personas que siempre hablan desde su subjetividad, su interpretación personal de los hechos. Volvamos a
estar de acuerdo en las realidades básicas de lo que sucede, para poder
conversar y buscar soluciones juntos. SI bien es cierto, hoy en día, esto es difícil porque las
personas se mueven en "universos de información completamente diferentes",
donde cada grupo (derecha e izquierda, Centro) cree solo en lo que lee en su
propia "burbuja" de redes sociales. Sin este piso compartido de verdades, la
democracia se debilita porque no hay diálogo posible, solo enfrentamiento entre
bandos que ni siquiera coinciden en qué es real y qué no.
La solución es usar un "pensamiento lento", es ponerle un freno a nuestra reacción inmediata ante lo que vemos en el celular u otro medio. Según los expertos, nuestro cerebro tiene dos sistemas:
- El pensamiento rápido (Sistema 1): Es automático, impulsivo y se guía por las emociones primarias como la rabia, el miedo o la tristeza. La desinformación está diseñada para activar este sistema, haciéndonos sentir una indignación instantánea que nos obliga a compartir la noticia sin pensar si es verdad.
- El pensamiento lento (Sistema 2): Es racional, requiere esfuerzo y nos da autocontrol. Es el que nos permite detenernos, respirar y validar la información antes de actuar. DISCERNIR
Recuerden que este esfuerzo, es vital para las comunidades porque la polarización actúa en el cerebro de forma similar a una droga, generando una adicción a los mensajes de odio que fragmenta los barrios y las familias. Al elegir el pensamiento lento, dejamos de alimentar ese círculo de rabia, odio y recuperamos la capacidad de tratar al vecino con respeto y empatía, que son los hilos que vuelven a unir el tejido social (cohesión social) que hoy se siente roto.
Tampoco olvides, que en la red de la desinformación y algoritmos: Existen "tropas cibernéticas", "netcenters" y "granjas de trolls" que utilizan bots y algoritmos para manipular lo que vemos en el celular. Esta red es invisible porque actúa en las sombras de internet, creando "burbujas" que nos hacen pelear con los vecinos y nos alejan de una "base común de hechos", debilitando la democracia mientras los grupos de poder mantienen sus privilegios.
Y mi gran consejo es aplicar estas ideas en la vida diaria:
- En la crianza y el hogar: Una forma de "volver a tejer" es romper con la idea de que solo la madre debe cuidar. Un ejemplo sencillo es que los hombres asuman la "carga mental" de la casa, es decir, que no solo "ayuden", sino que se encarguen de planificar las comidas, organizar las tareas escolares o llevar a los niños al médico sin que se les tenga que pedir. Esto permite que el cuidado sea un compromiso compartido y no un sacrificio solo de las mujeres.
- En las instituciones y el trabajo: Debemos pasar de tratar a las personas como "trámites" a verlas como sujetos. Un ejemplo, si un profesional de salud o educación dedica tiempo a escuchar los deseos y la historia de un niño o un paciente, más allá de lo que dice su "carpeta" o ficha técnica, está realizando un acto de reconocimiento que ayuda a sanar el sistema.
- En el barrio y la comunidad: Recuperar la memoria colectiva de los vecinos ayuda a crear lazos fuertes. Un ejemplo sencillo es participar en comunidades de mujeres, juntas de vecinos o grupos de recuerdos o memoria donde se compartan las historias de esfuerzo de las familias que llegaron al barrio desde el campo. Al reconocer que el vecino pasó por los mismos sacrificios, se deja de verlo como un enemigo político y se construye una "clase de dignidad".
- En el uso del celular y las conversaciones: Para evitar la pelea interna, es clave practicar el "pensamiento lento". Un ejemplo sencillo: antes de compartir una noticia que le da mucha rabia en WhatsApp, deténgase un minuto, respire y piense si esa información realmente es cierta, si ayuda a su familia, comunidad o solo sirve para que los vecinos se peleen. Elegir la empatía y el trato respetuoso al hablar con quién piensa distinto es un acto político que calma los ánimos y permite enfocarse en las necesidades reales como salud o vivienda.
- En el apoyo mutuo entre generaciones: Las abuelas y madres que se coordinan para cuidar a los niños están "conteniendo el desborde" social. Un ejemplo es fortalecer estas redes de ayuda entre mujeres no solo por obligación, sino desde el reconocimiento del cansancio de la otra, buscando formas de que ambas tengan también un espacio de tiempo propio para descansar y disfrutar
Este mundo va a cambiar, sólo cuando interioricemos que el Buen Vivir, apunta a que ese bienestar se genera cuando dejamos de poner el dinero y el "éxito individual" en el centro, y empezamos a poner la sostenibilidad de la vida y el reconocimiento de los demás como la prioridad y cuando recordemos que "todos venimos del mismo origen sagrado y volvemos a la misma tierra"