Observa el Personaje que Eres

No es bueno ni malo ser nuestra personalidad humana o la parte humana que somos, algunos le llaman ego, inconsciente, yo pequeño; el problema es cuando esta parte nos gobierna y  vivimos a su merced, es bueno no indentificarse, tomar distancia y vernos también como conciencia que somos, ir alternando lo que somos.

Para entenderlo mejor, imagina que tu personalidad es como un traje de buzo muy pesado que has usado tanto tiempo que olvidaste que puedes quitártelo. Observar al personaje es como empezar a notar dónde están las cremalleras y los broches; en el momento en que te das cuenta de que el traje es algo que "llevas puesto" y no lo que "eres", recuperas la libertad de salir a la superficie y respirar aire fresco. 

En la vida diaria vivimos como en un teatro, en un escenario, nos contamos historias sobre episodios o sobre nuestra vida, así vamos formando identidades las que van moldeado cómo nos vemos a nosotros mismos y al mundo, historias que repetimos que pueden moldear la forma en que vivimos y nos relacionamos con los demás de la cual sentimos ser el personaje que hacemos, esposos, papas, trabajadores, hermanos, hijos, el problema es que sólo nos identificamos con esa parte que somos, normalizamos comportamientos que no sólo nos daña a si mismos, sino a otros; en otras vamos perdiendo nuestra autenticidad vemos normalizada la capacidad de fingir, manipular llevando finalmente al autoengaño; normalizamos tener miedo a exponernos en la fragilidad no expresando al exterior lo que estamos sintiendo,  intentando mantenernos consistentes; poniéndolo fuera de nuestra conciencia, por lo tanto, cero conciencia de los actos del día a día, organizandose en una jerarquía simple de programas aprendidos, condicionados, programados que responden unos a otros de forma lineal y predecible.

Revisa las características principales de este "personaje", como una identidad limitada, condicionada y, en última instancia, ilusoria.

  • Un patrón de hábitos y memorias: El ego no es una entidad sólida, sino un conglomerado de memorias, hábitos y experiencias pasadas almacenadas en el cerebro. 
  • Una construcción mental (Pseudo-yo): Se le define como la imagen que construimos del "supuesto experimentador" de nuestras acciones, pensamientos y sentimientos cotidianos. Es un "falso yo" que surge cuando la conciencia se identifica erróneamente con los programas aprendidos por el cerebro.
  • Vive en la ilusión de la separatividad: La característica más fuerte del ego es su sensación de estar separado del resto del mundo y de los demás. Esta visión suele ser solipsista, lo que significa que la persona tiende a creer que solo ella y sus extensiones (familia, cultura, país) tienen validez primaria.
  • Opera con un "retraso temporal": El ego no vive en el "aquí y ahora" real. Algunos experimentos neurofisiológicos muestran que el ego tarda aproximadamente medio segundo en procesar y verbalizar una experiencia después de que esta ha ocurrido en el nivel cuántico.
  • Carece de verdadero libre albedrío: Aunque el ego cree que elige libremente, en realidad sus respuestas están dictadas casi al 100% por el condicionamiento pasado, donde solo puedes elegir entre opciones ya conocidas (vainilla o chocolate) o decir "no" a un hábito, pero no puedes crear algo realmente nuevo desde el ego.
  • Motivado por agendas personales: A nivel psicosocial, las acciones del ego suelen estar dirigidas por el deseo de fama, poder, sexo y la perpetuación de su propia autoimagen.
  • Funciona en una "jerarquía simple": A diferencia del "Yo Real" que opera en unidad, en una jerarquía entrelazada y creativa.

En resumen, el personaje del ego es nuestra "identidad clásica", una máscara social y biológica que oscurece nuestra verdadera naturaleza, que es el Yo Cuántico, el cual es un sujeto único, universal y verdaderamente libre. 

Si en vez de elegir tu zona de poder, eliges tu zona de miedo, ufff que vacio existencial, eliges ser la mayor parte del tiempo personaje y no dar minutos al día para revisar comportamientos con cualidades, defectos, aciertos, errores, fortalezas, debilidades, como elijo vivir en separación me impide aportar a otros desde el corazón y se gasta mucha energía, ya que sin darnos cuenta, estamos la mayor parte del tiempo en un patrón habitual de insatisfacción,  atrapado en pensamientos inútiles, imperando en nuestro diálogo interno. Les presento 2 modos de hacernos daño:

1. El perro de arriba: Nos podemos llegar a maltratar, nos autoexigimos, nos autoboicoteamos como un déspota maltrata a sus subordinados, como por ejemplo tratándolos de ineficientes, así es la conversa interna que tenemos con nosotros mismos.

2. El perro de abajo: Es el que se victimiza dentro de nosotros, no pone en marcha sus recursos, al contrario los otros son los culpables de cada cosa que le pasa.

El problema es cuando esta dinámica es constante, puesto que la frecuencia de la lucha interior, entre estos 2 roles, el perro de arriba y el perro de abajo, es precursora de muchas emociones disfuncionales. Gran  parte del día estamos viviendo amor con condiciones, no sólo con nosotros mismos sino con los demás y perpetuamos al personaje que va por la vida sin detenerse como un robots, viviendo la vida de OTRO y otros. 

La invitación es a Observarse...cuando eres personaje, obsérvate cuando quieres que los demás hagan lo que tú quieres, observa ese acto de violencia, gran parte del día enjuiciamos y criticamos. 

Intentar dejar tranquilo a los demás, dejar que se equivoquen, que se caigan, que acierten, que se vuelvan a caer, son pequeñas acciones que dan indicio de querer cambiar, dejar tu necesidad de control, de tener la razón.

La invitación es observar nuestros patrones de comportamiento, asociarlo a la emoción, a la vivencia que estoy teniendo, dirás que es muy difícil hacerlo pero yo te digo que es posible hacerlo, empieza por observar tu cuerpo, ver lo rígido que se pone cuando te estás culpando, obsérvalo como cuando estás viendo una película, donde el protagonista es uno que se parece a ti, toma distancia emocional, observa sin juicios, toma una libreta y regístralo. Ser consciente, estar ahí y ahora de lo que está sucediendo es un beneficio propio que no te imaginas lo que te favorece, es un comienzo de un cambio en ti surge algo distinto al observar tu estado interior así se hacen nuevas conexiones neuronales, ya que abres tu mente a otra posibilidad, por lo tanto hay un cambio neurológico que te hace cuestionarte  la forma de ver y entender la vida ya que nos percatamos que no tenemos razón y sólo es mi verdad.

Recuerda que más allá de lo que recordamos, también existen historias alternativas: experiencias reales que no incluiste en la edición principal de tu película personal. Reconocer esas narrativas, esas historias olvidadas abre nuevas posibilidades para comprenderte mejor, encontrar recursos inesperados y construir una versión más enriquecedora de tu propia historia.  

También puedes, preguntarte cuando deambulas mucho en pensamientos limitantes que te quitan energía: 

¿Cuál es mi estado interior?

¿Qué me he estado diciendo a mí mismo?

¿Qué estoy Sintiendo?

¿Cuál es la emoción?

Con ese ejercicio puede salir, bastante material para autoconocerte, sólo al estar atento a tus comportamientos,  adquieres  la capacidad de reconocer esos patrones, esos pensamientos, esas emociones que te atrapan. 

Así como haces  rutinas diarias de ducharte, levarte los dientes, oblígate (luego se hará un hábito) a tener un ratito contigo, para estar centrado en ti, para sentir el cuerpo y para ver que parte de ti se están transformando, reconoce  aquello en que más aporta, que haces bien o amas hacer, contacta con tus dones y si no sabes cuales son, dedícate a identificarlos. 

Si hacer eso te da lata, convéncete poco a poco a hacerlo con cariño, el premio es que hay un espacio interior o conciencia donde puedes ser consciente de lo que sucede a nivel de tu persona, no es tu parte humana, es la parte inherente a tu ser, es tu sabiduría interior,  esa parte intuitiva que eres y que es pura coherencia. Es hora que te des cuenta que así como tienes una naturaleza humana que te ayuda a encajar en esta realidad también tienes una naturaleza divina, lo dicen todas las culturas, los ancestros  y  lo confirma la ciencia, toma tu poder....

Acoge la experiencia, permítete sentir, por ejemplo llorar si quieres, agota la emoción  y luego elige, si quieres ser  víctima o maestro de tus circunstancias, reconoce que eres el verdadero creador de tu vida, comprende que no puedes cambiar a los otros, puedes si dejar de lado creencias y pensamientos limitantes, que vienen programadas de tu infancia o herencia. Mirate cuando te das excusas, o cuando siempre, repites y repites que lo que me ocurre es por mala suerte o por culpa de los demás, luego haz un listado de tus quejas y lamentaciones.

La meta es ir poco a poco siendo más auténticos, no mentirnos a nosotros mismos, dejando dobleces, vives justificándote  "que así te quieran los que hayan de quererte" permítete ir sacando las capas de la cebolla, , así poco a poco se llega a ser compasivos y amorosos con nosotros mismos y con los demás.

Hace muchos años atrás escuche que nuestra Madre Tierra se purificará sola, los cambios que se están dando en la naturaleza, nos muestra que ya no es posible mantener viejas  formas de relación basadas en el control, aunque ese control, desde siempre en nosotros ha estado disfrazado de cariño, de protección o de buena voluntad, tras la odiosa mente patriarcal.

Es tiempo de dejar de actuar, es tiempo de usar tu magia manifestadora y dejar de robarte tu paz, tu presente, recuperando tu confianza en lo que eres, siente tu corazón, permitete experimentar la vida sin culpas, sin deber ser,  VIVE....




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