Los 4 Acuerdos Contigo

Es fácil vivir con los ojos cerrados, interpretando mal todo lo que se ve ... 

‐ John Lennon

Retomemos de nuevo los acuerdos, ya que pueden servir como una guía para el buen vivir...

Con el aporte y la sabiduría de la Civilización Mesoamericana, precursora de la Cultura Azteca, surgen los 4 hábitos o acuerdos que nos ayudan a vivir mejor y a tener mayor claridad para ser menos reactivos en el día a día.

EL PRIMER ACUERDO

Sé impecable con tus palabras

Cada palabra que decimos, lleva una carga eléctrica, una vibración que se propaga por tus células y el campo que te rodea. Cuando comprendes esto, empiezas a darte cuenta de que hablar contigo mismo es un acto quirúrgico. Puede reconstruir, puede destruir. La forma en que te describes define la estructura de tu cuerpo y la frecuencia que emites. Es literalmente ingeniería genética intencional.

¿Qué significa la palabra «impecabilidad»?. Significa «sin pecado». … Un pecado es cualquier cosa que se hace que va contra sí mismo… Va contra sí mismo, cuando se juzga y se culpa por cualquier cosa.

Todo el concepto de pecado deja de ser algo moral o religioso para convertirse en una cuestión de puro sentido común. El pecado empieza con el rechazo de uno mismo. El mayor pecado que se comete es rechazarse a sí mismo. Ser impecable es no ir contra sí mismo. Cuando se es impecable, se asume la responsabilidad de sus actos, pero sin juzgarse ni culparse… Ser impecable con las palabras es no utilizarlas contra sí mismo… significa utilizar su energía fielmente, en la dirección de la verdad y del amor por sí mismo.

El ojo hay que ponerlo en las palabras (expresión creativa de realidad) como nos tratamos a nosotros y como tratamos a los demás, mediante el habla generamos realidad.

Las palabras lo son todo y con ellas tenemos la capacidad de hacer sentir bien a las personas o de destruirlas. El primer acuerdo es el más importante, también el más difícil de cumplir. La intención se pone de manifiesto a través de las palabras. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo muestras por medio de las palabras. Palabras, que sólo engendrará belleza, amor y el cielo en la tierra.

Para nuestros ancestros era muy importante cómo se utilizaba las palabras, ya que pueden liberarte o te pueden esclavizar, el poder es aún más de lo que las personas imaginan. Toda la magia que alguien posee se basa en sus palabras y si las utilizas mal, se convierten en magia dañina.

Ellos pensaban que la mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas. Las semillas son opiniones, ideas y conceptos. Plantas una semilla, un pensamiento, y éste crece. Las palabras son como semillas, y la mente humana es muy fértil. Este saber ancestral tiene su fundamento con la Programación Neurolingüística, que en algún otro momento profundizaremos. 

Las palabras, con demasiada frecuencia, es fértil para las semillas del miedo. Todas las mentes humanas son fértiles, pero sólo para la clase de semilla para la que están preparadas. Lo importante es descubrir para qué clase de semillas es fértil nuestra mente, y prepararla para recibir las semillas del amor.

Durante la socialización, los padres y hermanos expresan sus opiniones sobre los niños sin pensar. Si creen lo que les dicen, vivirán con el miedo que provoca las opiniones de otros, hay frases como: "no eres bueno para las matemáticas, para nadar, para los deportes o para escribir"… Muchas perduran hasta la adultez.

La tarea para la casa es preguntarse si soy o no impecable con mis palabras, decir, ¿Uso la palabra para convencer o para conectar?

¿Empleamos las palabras para lanzar mi acumulación personal de rabia, celos, envidia, resentimiento y odio?

¿Esta acumulación personal de veneno emocional lo transmitimos en nuestras relaciones personales?

¿A veces sembramos semillas de miedo, que crecen muy fuertes y caemos en el juego con otros, de ir hechizándonos los unos a los otros imprudentemente?

¿Eres consciente del poder que emana de tu boca?

¿Has expresado tus opiniones sobre otros sin pensar los efectos que puedes provocar?

¿Has pensado que si la otra persona cree tu palabra, llega a un acuerdo que pasa a formar parte de su sistema de creencias?

¿Has aprendido a hacer de la manipulación y la mentira, sin darte cuenta a veces, generándose un hábito al comunicarte con los demás, y al hablar contigo mismo?

¿Tienes un recuerdo de tu niñez de una palabra de alguien te afectó negativamente, observándote a veces, en el presente, usando palabras que te victimizan?

Si plantamos un miedo o una duda en nuestra mente, creará una serie interminable de acontecimientos. Una palabra es como un hechizo, y los humanos utilizamos las palabras como magos o hechiceros. 

La impecabilidad de tus palabras también te proporcionará libertad, puedes medir la impecabilidad de tus palabras a partir de tu nivel de autoestima, ya que la cantidad de amor que sientes por ti es directamente proporcional a la calidad e integridad de tus palabras, decirse a sí mismo "eres una persona maravillosa, fantástica". Decirse que te amas, te dará pistas de que si eres impecable con las palabras.

La impecabilidad de tus palabras te llevará a la libertad personal, al éxito y a la abundancia; hará que el miedo desaparezca y lo transformará en amor y alegría.

EL SEGUNDO ACUERDO

No te tomes todo personalmente

Suceda lo que suceda a tu alrededor, no te lo tomes personalmente, cada uno de nosotros vive en su propio sueño, vive su propia realidad con sus propios problemas y dificultades y sus limitaciones, en nuestra propia mente. Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para los que van por la vida dañando; pero si no te lo tomas personalmente, estas vacunado cuando te encuentres con esas personas y por el contrario si vas por la vida creyendo en como los demás se refieren a ti, será pan de cada día encontrarse con personas que te pueden agredir debido a los problemas que tienen en un determinado momento.

Para evitar ser víctima de dicha agresión, es importante recordar que cualquier reacción, acción o episodio negativo que tengamos con otra persona, no tiene nada que ver con nosotros. El problema es de esa persona puede estar pasando por un mal momento y se desquita tratando mal por ello y en otras ocasiones lejos está de hacerte daño a ti, eres tu quien debe chequearse porque andas muy susceptible.

¿Te has visto afectado por comentarios de los demás sobre quién eres, o cuando no te aceptan, o cuando has necesitado que te aprueben, te reconozcan?

Estás situaciones de trampa de tomarnos a nivel personal, conlleva a un circuito vicioso de malas relaciones, que siempre hay una persona que termina consumiendo todo el veneno que tiene esa persona, porqué lo que duele no es lo que dice esa persona, sino las heridas que se tiene y que han sido abiertas con lo que ha dicho la otra persona. Finalmente eres tú mismo quien se hace daño. y surge en ti sentimientos de rencor y venganza.

Tomarnos como personal la reacción de las otras personas, es un desgaste tremendo, Este es un acuerdo que nos protege a nosotros mismos de las palabras de los demás.

Si no te tomas nada personalmente, conseguirás inmunidad ante el resto de las personas, la meta es hacernos inmune a las opiniones y reacciones de los demás, así dejamos de ser víctimas de un sufrimiento innecesario.

Muchas veces, la mayoría de las personas no saben lo que quieren, viven con dilemas internos. Que importante es grabarse en la mente esto ¡Nunca eres responsable de lo que haga el resto, sólo eres responsable de ti mismo, y de tu reacción!

Una vez que hacemos rutina, no tomarse nada personalmente, se transforma en un hábito, te evitarás muchos disgustos en la vida. La confianza que tienes en ti no dependerá de lo que hagan o digan los demás. Desaparecerán tu rabia, tu odio, tu envidia y hasta tu tristeza.

Te invito a practicar el segundo acuerdo para que empieces a romper docenas de pequeños acuerdos que te hacen sufrir. Y si practicas además el primer Acuerdo, tu trabajo interior irá dando maravillosos frutos y sobre todo recordar que los demás tienen sus propias opiniones según su sistema de creencias, de modo que nada de lo que piensen de tí estará realmente relacionado contigo, sino con ellos.

EL TERCER ACUERDO

No hagas suposiciones

Este acuerdo está estrechamente relacionado con el anterior. Los seres humanos tenemos una costumbre muy fuerte a suponer cosas y sacar conclusiones de absolutamente todo, sin saber exactamente qué es lo que en realidad está pasando.

El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto, intentar dejar de vivir suponiendo, dando por hecho algo sin molestarnos en buscar pruebas para apoyar OTRA explicación o razonamiento, muchas veces nos vamos por el camino más reactivo y terminamos gastando tanta energía que termina perjudicando a  nosotros mismos y a quienes nos rodean.

Al hacer una suposición, comprendemos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de todo y de nada.

Hoy en día, la información nos invade a cualquier hora, siempre es mejor preguntar y usar una forma de comunicación que va más allá del contenido literal de un mensaje, y confirmar que estamos entendiendo bien y no haciendo suposiciones, porque las suposiciones crean sufrimiento. Cuando ya no hagas suposiciones, tus palabras se volverán impecables.

Este acuerdo no solo nos invita a abandonar nuestra tendencia a suponer sino que también nos invita a solucionar dicha tendencia haciendo preguntas, expresando realmente lo que queremos e investigando si realmente lo que nos dice nuestro sentido común es cierto.

Cuantas veces, suponemos que las personas con las que nos relacionamos saben lo que pensamos y lo que queremos porque nos conocen (prestando mente). Hacemos la suposición de cómo van a actuar y, si la respuesta no es como la esperábamos, nos sentimos heridos por lo que han hecho.

En otras es muy frecuente que una simple suposición formada por la "sencilla e inocente costumbre de hablar de los demás" termine transformada en un rumor falso y, en definitiva, en una mentira. Muchas veces, no nos desligamos ni por un segundo de las suposiciones, pero este proceso ocurre por debajo de nuestro nivel de conciencia.

Si revisamos en el día a día, hacemos cientos de suposiciones, sin percatarnos, así nacen muchas cosas de un simple e inocente suponer, quién no recuerda alguna situación que se escapó de las manos por el hecho de suponer.

¿Te recuerdas de alguna suposición, cuando conversas con un amigo o compañero de trabajo o cuando andas por la calle  o cuando te sirves algo en un negocio o cuando hablas con tu pareja e incluso mientras vas al super?

¿A veces supones que todo el mundo ve la vida del mismo modo que tú?

¿Has dado por sentado algo, sin tener las pruebas suficientes, sin constatar el evento que ha ocurrido?

El problema que a veces se supone que los demás piensan, sienten, juzgan y maltratan como nosotros lo hacemos. Esta es la mayor suposición que podemos hacer y es la razón por la cual nos da miedo ser nosotros mismos ante los demás, nos da miedo exponernos, porque creemos que nos juzgarán, nos convertirán en sus víctimas, nos maltratarán y nos culparán como nosotros mismos lo hacemos. De modo que, incluso antes de que los demás tengan la oportunidad de rechazarnos, nosotros ya nos hemos rechazado a nosotros mismos. Para muchos autores así es como funciona la mente humana.

Cuando tengamos dudas, simplemente preguntemos, consultemos a los demás y les pedimos su opinión. De esta manera ampliaremos nuestra perspectiva e incluiremos otras.

Hagamos ejercicios simples, si nos parece que alguien nos mira de manera extraña, no debemos suponer que le caemos mal y caer en la paranoia, simplemente le preguntamos.

Siempre la vida puede ser muy sencilla, somos nosotros quienes la complicamos

EL CUARTO ACUERDO

Haz siempre lo máximo que puedas..

Este cuarto acuerdo tiene que ver con la acción y es el que al final de cuentas nos ayudará a alcanzar nuestros objetivos. Además nos permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados.

Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, sin dudarlo. Siendo flexible, de modo que, en ocasiones, lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad, y en otras no será tan bueno. Tu rendimiento dependerá de que te sientas de maravilla y feliz o disgustado, enfadado o celoso

También cambiará con el tiempo. A medida que vayas adquiriendo el hábito de los cuatro nuevos acuerdos, tu rendimiento será mejor de lo que solía ser.

Es importante que independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo máximo que puedas.

Este acuerdo nos invita a que hagamos las cosas, dando lo mejor de nosotros mismos, conservando un equilibrio en el cual no hagamos ni más, ni menos de nuestras capacidades. Si vamos más allá de nuestras capacidades podemos agotar nuestra energía y reducir nuestro rendimiento y al final tu rendimiento no será suficiente. Cuándo te excedes, agotas tu cuerpo y vas contra ti  y por consiguiente te resulta más difícil alcanzar tus objetivos. Por el contrario, si no hacemos todo lo que podemos hacer, a veces auto controlándonos, terminaremos por desperdiciar nuestra energía sin lograr lo que deseamos, lo cual nos terminará provocando frustraciones que llenarán nuestro fuero interno con juicios, culpas y valoraciones negativas sobre nosotros mismos.

Si siempre haces tu máximo esfuerzo, esto se convertirá en un hábito que te dará paz y las personas siempre lo van a reconocer lo cual te ayudará, además, a conseguir resultados extraordinarios y alcanzar todo lo que te propones.

Este es un acuerdo que permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados. Es este: Haz siempre lo máximo que puedas.  Independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Si haces lo máximo que puedas, vivirás con gran intensidad.

Expresar lo que eres es emprender la acción. Puede que tengas grandes ideas en la cabeza, pero lo que importa es la acción. No necesitamos saber ni probar nada, arriesgarnos a vivir y disfrutar de nuestra vida, es lo único que importa.

Intentar dar lo máximo de nosotros, desde el corazón, así va bajando la aprobación y el reconocimiento que necesitamos de los demás, que nos debilita y nos asegura que no seremos la víctima desvalida de nuestras caprichosas emociones y sobrepensamiento.

Conclusión

Los Cuatro Acuerdos son un resumen de la maestría de la transformación, lo leí hace años en la cultura Azteca. 

En esa transformación, si observas que no has cumplido con los acuerdos, levántate al otro día y establece el acuerdo de nuevo, empieza otra vez desde el inicio. Interioriza que nacimos con el derecho de ser feliz, que nacimos con el derecho de amar, de disfrutar y de compartir el amor y que estar vivo en un gran regalo, así nuestra existencia prueba, por sí sola, la existencia de lo divino sea llamado: Dios, Universo, Fuente Divina, Espíritu Superior, Inteligencia Suprema. También prueba la existencia de la vida y la energía. No necesitamos saber tanto, ni probar nada. Di que no cuándo quieras decir que no, y di que sí cuándo quieras decir que sí. Tienes derecho a ser tú mismo. Y sólo puedes serlo cuando haces lo máximo que puedes. Cuándo no lo haces, te niegas el derecho a ser tú mismo. Esa verdad debería ser nutrida en tu mente. No necesitas muchos conocimientos ni grandes conceptos filosóficos. No necesitas que los demás te acepten. 

Expresa tu propia divinidad mediante tu vida y el amor por ti mismo y por los demás. Vive el día a día, agradece y siempre haz lo máximo que puedas por mantener estos acuerdos, y pronto te resultará sencillo.


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