
La Aceptación
Al aceptarnos nos unificamos, porque dejamos de estar
divididos entre lo que somos y lo que debiéramos ser.

En el trabajo interior, uno de los pilares importantes es la aceptación, sería muy bueno que te preguntaras, uno de estos días lo siguiente:
¿Consideras que la aceptación es una de tus asignaturas pendientes?
¿Te cuesta aceptar aquello que no te agrada o que no se corresponde con tus expectativas?
¿Alguna vez has pensado que tu sufrimiento emocional
es el resultado de tus reacciones emocionales,actitudes y pensamientos, más que de las consecuencias del problema en sí?
¿Sientes algunas veces que nada te satisface y sometes continuamente tu felicidad a alcanzar ciertas cosas?
¿Alguna vez te ves esperando un futuro mejor que nunca llega?
¿Haz sentido que tus ilusiones y aspiraciones a menudo son desproporcionadas respecto a tus posibilidades?
Sócrates, escribió "Si no consigues lo que quieres, sufres. Si consigues lo que no quieres, sufres. Incluso cuando obtienes exactamente lo que quieres, sigues sufriendo porque sabes que no podrás tenerlo para siempre. Tu mente crea esa situación".
En esta sociedad donde impera la cultura del tener, lleva a que muchas personas no acepten su presente y viven esperando un futuro mejor, para muchos especialistas esto puede derivar a un estado de insatisfacción crónica, el cual se conoce como bovarismo. dicho término fue tomado del personaje de la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert, quién tenía la tendencia a negar la realidad y escapar de la misma en sus ensoñaciones, viéndose a sí misma como una heroína y haciendo oídos sordos a todo lo que sucedía a su alrededor, empeñándose en alcanzar objetivos imposibles; vivía en un constante hastío, decepción e insatisfacción emocional, por las expectativas provocadas por la lectura. Generando una confusión entre la fantasía y la realidad y/o un estado de ensoñación.
Por otro lado, se suele sobreestimar la felicidad que generan algunas situaciones, como demostró un estudio realizado en el Imperial College de Londres. Estos psicólogos dieron dinero a un grupo de personas para que lo invirtieran y les pidieron que estimaran cómo se sentirían en caso de que ganaran o perdieran. También reclutaron a un grupo de estudiantes que estaban a punto de enfrentarse a un examen y les preguntaron cuán felices o tristes se sentirían según la calificación obtenida.
Su objetivo era evaluar el nivel de precisión al estimar las reacciones emocionales. Descubrieron que no somos muy exactos: ni nos sentimos tan tristes como pensábamos cuando nos ocurre algo negativo ni nos sentimos tan felices como esperábamos con los eventos positivos.
El estudio anterior, muestra cómo nos cuesta conocernos, muchas personas creen que serán felices cuando su situación cambie, cuando consigan un trabajo mejor o hallen a su pareja perfecta. Piensan que solo podrán disfrutar de la vida cuando logren eso que tanto ansían.
Otras personas preferirían estar siempre en otro lugar. Su "aquí" nunca es satisfactorio. A nuestro alrededor siempre hay gente reclamando por la vida que llevan, la queja puede ser falta de aceptación de lo que es, ya que cuando te quejas continuamente, te conviertes en una víctima.
Al observar a mi perrita Luna me enseña la aceptación de lo que es, la entrega al ahora, me enseña la integridad, lo que significa ser uno, ser real, sólo vive y acepta, saca su camita para tomar los rayos del sol, se alegra por todo, agradece y muestra su amor moviendo su cola, vive en este estado de aceptación, no crea negatividad, ni sufrimiento, ni infelicidad, vive diría en un estado de no resistencia, un estado de gracia y ligereza, libre de esfuerzo, no convierte la vida y la muerte en un problema, al contrario vive la vida intensamente.
Nosotros, sin duda, hacemos el camino más espinoso, todo sería más simple comprendiendo, por ejemplo, que el mayor catalizador para el cambio en una relación es la aceptación completa de la otra persona como es, sin necesidad de juzgar o de cambiarla de ninguna manera.
Aquí es dónde se presenta la dificultad, las personas siempre me comentan lo que les cuesta gestionar sus emociones, son reactivas, reaccionan y luego se arrepienten o sienten un cierto rechazo por tener esa emoción- reacción. Con lo cual con ese sutil rechazo ya están alimentando la vieja dinámica, (juzgar,insatisfacción,etc) impidiendo la integración real, que sólo puede producirse cuando no hay resistencia, rechazo, autojuicios. Para no ser presa de tanta insatisfacción, la persona tiene que haber llegado a la conciencia de su responsabilidad como creadora de sus circunstancias vitales. Es decir, este trabajo es incompatible con la conciencia de víctima.
Recuerden que creamos en base a las elecciones que vamos realizando a lo largo del camino, lo creamos o no. Y las emociones son el sistema de contraste que nos permiten elegir lo que queremos en nuestra vida y lo que no.
Nuestros ancestros, dondequiera que estaban y ya sea en tiempos de vacas flacas o vacas gordas estaban con cuerpo y alma, en otras palabras, estaban plenamente allí. En mi pueblo "Los Loros", la mayoría de las personas tenían baja escolaridad, pero tenían soluciones para todo decían: Si encuentras tu vida infeliz, tienes tres opciones: Alejate de la situación – Toma coraje y cámbiala - o acéptala completamente.
La psicología propone que, si quieres tomar la responsabilidad de tu vida, debe escoger una de esas tres opciones y debes escoger ahora. Después acepta las consecuencias, sin excusas, sin negatividad, sin contaminación psíquica. Manteniendo lo que más puedas tu mente clara, apoyate preguntandole al corazón, los científicos dicen que es una herramienta inteligente con células cerebrales, con un campo energético poderoso que transmite información a todo el sistema de tus cuerpos: físico, mental, emocional.
Para algunas personas, la aceptación es como entregarse sin luchar, por lo tanto, la entrega puede tener connotaciones negativas, implica derrota, renunciar, fracasar en superar los retos de la vida, insensibilizar, o algo así.
Con respecto al párrafo anterior. hay un detalle en que la verdadera entrega, sin embargo, es algo completamente diferente. No significa soportar pasivamente cualquier situación en la cual te encuentres y no hacer nada al respecto. Tampoco significa dejar de hacer planes o de iniciar acciones positivas. La entrega es la simple, pero profunda sabiduría de ceder más que oponerse al fluir de la vida. El único lugar donde tu puedes experimentar el fluir de la vida es en el Ahora, así que entregarse es aceptar el momento presente incondicionalmente y sin reservas. Es abandonar la resistencia interior a lo que es, por el juicio mental y la negatividad emocional. Perdemos nuestro control emocional cuando las cosas "van mal", lo que significa que hay una brecha entre las demandas o expectativas rígidas de su mente y lo que es. Esa es la brecha del dolor. Sabemos que las cosas "van mal" muy a menudo. Es precisamente en esas ocasiones cuando se debe practicar la entrega, si quieres eliminar el dolor y la tristeza de tu vida. La aceptación de lo que es lo libera inmediatamente de la identificación con la mente y así lo vuelve a conectar con el Ser.
Graba bien esto "la entrega es un fenómeno puramente interior". No significa que en el exterior no puedas actuar y cambiar la situación. De hecho, no es la situación total lo que debes aceptar cuando se entrega, sino sólo en el momento que está ocurriendo la situación en el llamado el Ahora. Por ejemplo, si estuvieras atascado en el barro en algún sitio, no diría: "Bien, me resigno a quedarme en el barro". La resignación no es entrega. No tienes que aceptar una situación vital indeseable o desagradable. Imagínate que como humanidad no hubiéramos avanzado, si siempre hubiéramos aceptado el modo en que son las cosas, eso reflejaría que no estamos haciendo ningún esfuerzo para mejorarlas.
En base a lo anterior, no necesitas engañarte a ti mismo y decir "que no hay nada malo en estar atascado en el barro". No, reconoces completamente que quieres salir de ahí. Entonces concentras tu atención en el momento presente sin etiquetarlo mentalmente de ninguna forma. Esto significa que no juzgas al Ahora. Por lo tanto, no hay resistencia, ni negatividad emocional. Aceptas el ser del momento. Entonces emprende la acción y hace todo lo que puede para salir del barro. A tal acción se puede llamar acción positiva. Es mucho más efectiva que la acción negativa, que surge de la ira, la desesperación o la frustración. Hasta que logres el resultado deseado, continúa practicando la entrega aguantándote de calificar el Ahora, es decir, ante situaciones, hechos, experiencias complejas, lo importante en esas ocasiones es volver cuanto antes a nuestro centro, apoderarte de tus emociones y desde ahí dejar que se vayan "posando las aguas". Esto es muy liberador porque permite ser más imparcial con lo que estas sintiendo y desarrollándose dentro y fuera de ti y estar aún más PRESENTE para poder abrazarlo, sin esa resistencia sutil, e integrarlo progresivamente.
Gobernar tus emociones y que ellas no te gobiernen a ti, son como batallas que vas sumando a tus logros. Poco a poco, te haces responsable de la situación y empiezas a cambiar tus creencias, tus percepciones, tus valores, tus pensamientos, tus sentimientos. Y, sobre todo, te liberas de una de las emociones más negativas que existen: la culpabilidad. Ya no buscas culpables ni fuera ni dentro de tus insatisfacciones, asumes la responsabilidad de tu vida, te liberas del victimismo, te conviertes en un adulto emocional. Ya no buscas excusas, porque sabes que tú eres el que tiene que cambiar, porque tú eres la causa. En este estado de conciencia buscas en ti mismo las causas que alimentan el estado de tu vida actual. Este es un camino más o menos largo, un camino de transformación, un camino de conocimiento, de sabiduría, de saber dónde estás y quién eres.
Para entenderlo mejor, imagina que la aceptación es como abrir la puerta de tu casa a un invitado. Si estás de mal humor y con miedo (estrés), mantienes la puerta cerrada con llave y no dejas entrar a nadie bueno. Cuando lo aceptas sientes emociones positivas ejemplo gratitud, es como si abrieras la puerta de par en par; solo en ese estado de apertura total permites que los "invitados" (los pensamientos de sanación) entren y se queden a vivir en tu cuerpo.
Conocernos, ayuda a vivir en una aceptación completa de lo que somos (no en una aceptación intelectual de la boca para afuera), es la forma de vivir en bienestar, recuerda no hay "bueno" ni "malo" en la vida. La aceptación nos libera inmediatamente del dominio de su mente y así nos vuelve a conectar con el Ser.
La aceptación es la plena comprensión de que en el universo o en la vida, todo tiende a la perfección y a un equilibrio armonioso, también es aceptar que existe una inteligencia dentro de cada uno de nosotros que les daba vida. Esta aceptación no fue solo intelectual, sino el inicio de una relación profunda con esa fuerza vital para permitir que ella realizara la sanación, así la aceptación nos lleva a un estado de paz, a un nivel de energía que nos prepara para entrar plenamente en el amor.
Así vas a tu ritmo, interiorizando que el amor es un estado del Ser que somos. Ese amor no está afuera: está profundamente dentro de cada uno, sin distinción, nunca puedes perderlo y él no puede dejarnos, no depende de otro cuerpo, de otra forma externa. Dejas atrás expectativas en otros. El camino hacia la sanación consiste en redescubrir el amor que está en nuestro interior y el respeto por uno mismo, cultivando dentro de nosotros este sentimiento tan elevado de unión que integra nuestra sombra y nuestra luz.
Cuando aceptas, te rindes, soltando el control y confias, especialmente cuando el mundo parece estar desmoronándose, así aceptando la situación presente sin caer en el estrés o la ansiedad evita que empeores las cosas químicamente (cortisol, adrenalina).
En resumen, la aceptación actúa como el puente que permite que la mente consciente se conecte con la inteligencia innata y la fuente, validando la información nueva solo cuando el estado emocional es el adecuado.
La aceptación nos hace sentir libres de preocupaciones
con relación a nuestro futuro, y además nos permite liberarnos de las ataduras
y los recuerdos dolorosos del pasado. La aceptación y el desapego nos permiten
vivir en el aquí y ahora.