Relaciones Culturales de la población preinca de la Región de Atacama

Relaciones Culturales de la población preinca en la Región de Atacama

Como leí, por ahí "No es posible capturar en el tiempo crónico el momento en que nace el sentimiento casi imperceptible de pertenecer una comunidad única, o definir el instante en que la mentalidad colectiva otorga un sentido a su propia cultura".

Sin duda, la bibliografía existente coincide que la zona norte de Chile, posee una gran riqueza en lo que a lo patrimonial respecta, caminos, antiguos fuertes o pucaras prehispánicos, aldeas y edificaciones coloniales.

Con lo que respecta al Valle de Copiapó, la información arqueológica disponible e investigaciones, la riqueza patrimonial encontrada, no sólo expresa la identidad local del valle  vinculadas a las relaciones interculturales, sino también permitieron fundamentar un conjunto de prácticas económicas y sociales propios de esta zona. 

En esas interacciones prehistóricas, todo indica que hubo verdadera trasmisión de conocimientos compartidos y estrategias que ya quisiéramos tener esa capacidad de cumplir con las  aspiraciones propias y las necesidades sociales propias de esta región y localidad.  

Más allá de lo que creemos, se  relacionaban entre ellos y entre comunidades de manera  funcional y de manera consistente y fiable, incluso cuando las condiciones de sus entornos no eran las mejores, debían sudar con la gota gorda. 

Yo me puedo imaginar como vivían, lo vi cuando yo era pequeña, mis padres trabajaban de sol a sol, en el campo, por supuesto que no existía la mecanización, a lo más existía una cultivadora, al principio no teníamos luz ni agua corriente en nuestras casas, aún recuerdo cuando llegó la luz eléctrica al pueblo Los Loros, unos señores con unos tubos blancos, instalaban en las paredes y yo curioseaba sin entender que pasaba.

Nuestros antepasados, vivían con mucha creatividad e intuición, la que debían usarla para la elaboración de los alimentos que consumían, crear artefactos para el almacenamiento de alimentos, sacar las semillas para las plantaciones, y no sólo eso sabían compartir esos conocimientos con otras comunidades, relacionándose con las regiones cercana y lejanas del país y también de  manera regular con aquellas del Noroeste Argentino, Boliviano, Peruano. De corazón agradezco haber  tenido la posibilidad de acercarme a esa realidad y a los cambios acaecidos en las últimas décadas, haber sido testigo de esa creatividad que usaba mis abuelos y padres, hermanos para vivir bien. 

Imaginar las mil formas de asociación que tenían mis ancestros me sobrecoge, las relaciones derivadas de la economía del intercambio son una de las prácticas sociales más extendidas durante la prehistoria, en especial cuando se trata de bienes, personas y/o información de consumo social y ritual. Lo anterior me confirma la  construcción de identidades surgidas, pero también una forma de diálogo simbólico y social entre ellos, esto me lleva a imaginar sus modos de ser, su mundo interno y externo; fantasías inconscientes, sus personalidades, algunos necesitaban desplazarse constantemente y su subsistencia era una incertidumbre, quizás esos desafíos lo hacían sentir vivos, otras personalidades quizás eran más felices estableciéndose de manera permanente y apostaban por desarrollar una economía productiva con mayor seguridad y en otras las clemencias climáticas no le daban opción, estas especulaciones que hago tienen su soporte en las personalidades que vi en mis abuelos, tíos, padres, hermanos, cada uno con sus creencias personales, su rasgos positivos como buen humor, resiliencia y fortaleza y también sus rasgos negativos, rabia recelo, frustraciones, sentimientos de injusticias, rechazo. Me gusta pensar en como se repiten de una generación a otra las esencias de la vida psíquica de los antepasados, los modelos de vínculos, los patrones relacionales, esto me lleva a creer que todos los descendientes de indígenas, tenemos un origen  común,  en fin es un gran tema a investigar.

Cambiando de tema, me llama la atención cuando Pedro de Valdivia  envía una Carta al Emperador Carlos V, Santiago, 9 de julio de 1549, da claridad que el Conquistador español tiene claro de que cuando expresa que Copiapó es una población, acepta que existe en esta zona una cierta agrupación de rucos y una cantidad de habitantes organizados en torno a un primitivo diseño poblacional, también en la misma carta Valdivia se refiere a Copiapó como un pueblo, por lo que pensamos le reconoce su calidad de espacio urbano organizado, asimismo hay bastante información al respecto que confirma este desarrollo preincaico en mi zona. Todo confirma que los vínculos sociales fueron una constante en la prehistoria y épocas siguientes, gran parte  podrían haber sido  amistosos a los procesos diversos de las comunidades al interior de la región.

La investigación arqueológica, en los 90, mediante exploraciones en el Pukara de Manflas, determinó la existencia de mi querida Cultura Copiapó, portadora de la tradicional forma de vida ancestral, con una desarrollada cosmovisión, diferenciándose por su cerámica negro sobre rojo,  con una población autóctona, con un legado cultural no valorizado,  ni reconocido y es más una cultura que da cuenta de relaciones interétnicas que mantenían entre sí; con  vínculos con poblaciones, no sólo locales. En todo el período preinca, se fueron dando nuevas formas de organización de la producción en el valle de Copiapó, también la extensión de la esferas, hacia nuevas fronteras y también nuevas formas de hacer grupo y comunidad.

Hay tanto que investigar, ya es tiempo que salgan a la luz conocimientos, saberes, pienso que  la responsabilidad es de todos los descendientes que tenemos un origen  común, razón suficiente para dejar de DIVIDIRNOS.



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