Pensamiento, Emoción, Acción y Organos

Pensamiento, Emoción, Acción y Órganos

La forma en como actuamos o nos comportamos en determinadas situaciones se relaciona con los sentimientos y pensamientos que nos surgen ante las situaciones que vivimos y las personas con que nos relacionamos. Nuestros pensamientos y emociones están a la base de la manera en que actuamos habitualmente, la mayor parte de las veces, no nos damos cuenta, nuestros pensamientos no sólo se quedan en la "mente", sino que además nos producen emociones particulares (Llamadas positivas o negativas (no me gusta mucho eso de positivas o negativas, me gusta más son emociones para avanzar) y nos llevan a actuar de una determinada manera. Por ejemplo: si siempre pensamos cosas negativas vamos a andar deprimidos, enrabiados y probablemente seremos más agresivos. Cuando estamos enamorados, en cambio, pensamos cosas buenas, positivas, nos sentimos alegres y somos más amables.

No me canso de invitarlos a auto-observar el modo en que nuestro cuerpo reacciona a las emociones que ciertas ideas y pensamientos nos generan y que luego se ven reflejadas en nuestras acciones, sin duda, esto ayuda a identificar cómo, en ocasiones, los pensamientos nos hacen sentir y actuar de maneras que no deseamos sin notarlo.

La Neurociencia nos señala que las emociones y pensamientos negativos se pueden cambiar, el cambio puede hacerse "desde afuera", como cuando cambio de postura en el cuerpo, cambios de contexto o "desde adentro", cambiando nuestras creencias.

Es importante tener presente que no podemos evitar el sufrimiento, ya que se trata de una de las experiencias más comunes en la vida, pero sí podemos superarlo a través de la comprensión y la acción, por sobretodo desde el autocontrol y desde tener la orientación adecuada, créeme que ayuda mucho, sí recuperas tu equilibrio y con ello logras sentirte mucho mejor.

La vida como la vivimos no está exento de dificultad, va a depender de la capacidad que tenemos de manejarnos con las emociones, sin reaccionar o al contrario la viviremos desde la incapacidad para manejarse en las emociones, auto juzgándose por sentir esa emoción y sentir un cierto rechazo por tener esa emoción- reacción. Con lo cual con ese sutil rechazo ya están alimentando la vieja dinámica impidiendo la integración real, que sólo puede producirse cuando no hay auto-juicios.

Cuando me embarco frecuentemente en una discusión con alguien, se activa un circuíto neurobioquímico adictivo localizado físicamente en mi cuerpo, de manera concreta, material, celular, procurándose su correspondiente dosis de neuropéptidos. Así de simple y así de sorprendente.

El mejor consejo que puedo darles es que debemos transformarnos en un observador consciente. sin rechazar nada y sin juzgar nada, de una manera más desapegada, ya que nuestro constante dialogo interno es decisivo, por ejemplo si uno está en su casa y tiene de repente, un pensamiento nostálgico y siente una emoción muy fuerte, muy turbulenta, si se atreve a seguirla, a entrar dentro de esta emoción y analizarla y cuáles son las imágenes que conlleva y qué tipo de recuerdos, y qué tipo de razonamiento le disparan, la experiencia de nostalgia, puede ser una gran experiencia de aprendizaje.

Es importante manejar la siguiente, información que cuando la amígdala cerebral se inflama con la emoción descontrolada, entras a la zona del miedo y sales de tu zona de poder, cuando lo estudia la neurociencia en el laboratorio, el salirte de tu centro es como salirte de tu homeostasis (equilibrio), por lo tanto, en el interior de tu cuerpo ocurren varios desbalances, latidos del corazón intensos, aumento de la presión arterial, inflamación de los órganos.

Es un gran desafío, intentar mantenerte en tu centro que con el tiempo muchas personas lo logran, ante situaciones de discusiones, malos entendidos, tu eliges como vivirlos, el mensaje más certero es respiran, así se movilizan a ocupar su atención en otra actividad, en vez de sobrereaccionar y seguir la discusión.

Como dice la Neurocientifica Nazareth Castellanos "La mente está diseñada para divagar. para adelantarse, para recordar, no es un fallo, es una característica, de ahí que muchas de nuestras vivencias son vividas en piloto automático. La clave está en aprender a traerla de vuelta una y otra vez y no con un tirón brusco, sino con un gesto amable, como quien toma de la mano a un niño curioso y lo invita a volver, porque el presente es un lugar silencioso, pero no aburrido.

Es donde se despliega todo lo real. Lo demás, lo que imaginamos, lo que recordamos, lo que anticipamos son proyecciones.

Sin embargo, vivimos horas, días, incluso semanas enteras lejos de aquí, ocupados en lugares que solo existen en nuestra cabeza. Y mientras tanto, lo que sí existe, tu respiración, el tacto de lo que tienes entre las manos, la luz que entra por la ventana pasa sin que lo notes.

La atención plena es ese recordatorio constante. La vida que puedes vivir, la única que puedes vivir es esta. Y empieza ahora. Atender el presente no es estar siempre relajado, no es quedarse en una nube ajeno a lo que pasa. Al contrario, es estar despierto con todos los sentidos atentos a lo que sucede ahora mismo.

En los estudios científicos se ve: que con la práctica constante el cerebro refuerza las conexiones que nos ayudan a regular las emociones y a sostener la atención. Es como si la mente aprendiera a quedarse en casa más a menudo en lugar de salir corriendo detrás de cada pensamiento. Pero estos beneficios no llegan de un día para otro. Igual que un músculo necesita repetición para crecer, la tensión necesita repetición para estabilizarse. Y esa repetición se da tanto en la práctica formal como en lo cotidiano, porque el verdadero reto no está en los o minutos de meditación, sino en las horas y minutos restantes. llevar esa misma calidad de presencia a cuando cocinas, trabajas, conversas, caminas, a cuando simplemente estás. La integración de la atención plena, en lo cotidiano es quizá la parte más transformadora y también la más olvidada. Muchas personas creen que la atención plena es solo sentarse en silencio con los ojos cerrados, pero no. El verdadero objetivo es que esa atención se convierta en una manera de vivir. Podemos practicar mientras caminamos, sintiéndonos en cada paso, percibiendo como el peso pasa de un pie al otro, escuchando los sonidos a nuestro alrededor sin juzgarlos, notando el aire en la piel. Podemos practicar mientras comemos, dejando que la comida sea algo más que un trámite. Mirar los colores, percibir los olores, notar las texturas y sí, saborear de verdad. Comer así no solo alimenta, también calma. Podemos practicar mientras lavamos los platos, mientras nos duchamos, mientras hablamos con alguien.

Todo está entrelazado, central es comprender lo que se señala en el párrafo anterior y comprender que también nuestros ancestros intuían como lo he dicho antes, que el único lugar que se puede experimentar el FLUIR DE LA VIDA, es en el ahora, muy similar a lo que dice la Dra. Castellano en la atención plena.

Por otro lado hay muchos conocimientos ancestrales que en este tiempo de tanta incertidumbre nos sirve, por ejemplo que cada órgano del cuerpo tiene su emoción, depende en que zona nos vamos a mover: Miedo (sobrerreacción constante) o NUESTRO PODER (sabiduría interna, avanzando).

Nunca olvidar que el poder está en nosotros ya que todos los días y a cada minuto elegimos.

En el dibujo de arriba cada órgano gestiona emociones positivas y negativas. Solemos poner nuestra atención a nuestros estados emocionales cuando nos sentimos mal. Pero cada órgano tiene ambas polaridades. Debes aprender a cultivar lo positivo y así generar un equilibrio con tus emociones negativas.

El corazón es el órgano principal que gestiona las emociones más elevadas el amor, la alegría, la felicidad, el aprecio, la gratitud. Todas ellas nacen en el corazón. Después del corazón, vamos al siguiente órgano, siguiendo el ciclo creativo emocional. Debemos aprender cómo es este ciclo.

El corazón es el elemento fuego, y cuando arde, convierte todo en cenizas y las cenizas crean tierra. La Tierra es el elemento del bazo.

El bazo alberga la confianza. Su energía es la confianza o en su parte negativa, la preocupación. Confías o estás preocupado. Esto es muy importante. Así es en nuestro día a día como seres humanos, siempre elegimos, es simple o confías en alguien o no confías. Así que el sentimiento de la confianza nace en el bazo. Y el bazo es la tierra. Si excavas en ella, encontrarás metales. Y ese es el siguiente órgano. El pulmón. Los pulmones son el elemento metal que condensa el agua en su superficie, nace coraje y justicia en su polaridad positiva.

Al hablar del agua, hablamos de los riñones. Con su suavidad, su gentileza, su calma y su estado de paz. Y esas son las emociones de los riñones. El último elemento es la madera y el órgano correspondiente es el hígado. Sabemos que el agua nutre las plantas, los árboles, hace crecer la madera. El color energizante del hígado es el verde. Sus emociones positivas son la amabilidad y la generosidad. Esa es la polaridad positiva.

Así que cuando tienes emociones en relación, tal vez con la alegría, entonces entiendes que está en el corazón el problema si o si, es miedo por el miedo afecta a los riñones.

¿Cuáles son los negativos? Entonces, en el polo negativo del corazón encontramos el odio, la impaciencia, la prepotencia y este fuego descontrolado quema y genera cenizas en el bazo. Así que un órgano afecta al siguiente. El odio, la prepotencia del corazón genera desconfianza en el bazo. En los pulmones encontramos la tristeza y la depresión. Así que cuando la gente siente tristeza o depresión, el pulmón se ve afectado. Si se ve afectado físicamente por la tristeza y la depresión, recordemos que los pulmones dan paso al agua. Los riñones, su polaridad negativa, conectan con el miedo, la fobia y el trauma. Y el agua hace crecer la madera, el hígado, Está enojado, celoso, envidioso, frustrado. Así que sabemos que el hígado es un órgano bastante emocional.

Nuestro cuerpo físico, nuestro cuerpo emocional y nuestro cuerpo mental se refieren a distintas dimensiones de nuestro ser que interactúan constantemente. El cuerpo físico es la materia y su bienestar depende de hábitos saludables como la alimentación y el ejercicio. El cuerpo emocional es el mundo de nuestras emociones, donde la inteligencia emocional nos ayuda a gestionarlas de forma saludable. El cuerpo mental es el espacio de los pensamientos, creencias y patrones mentales, que debemos cultivar para lograr una mentalidad positiva y lograr claridad.  

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